MONÓLOGO EXORCISTA

por Chesi

En el edificio de enfrente, un bloque como en el que yo vivo, lo que se denominó Casas Baratas a mediados del siglo XX, hay una lápida con el Yugo y las Flechas Franquistas y un Año, 1959. Me quedo mirando la fecha y pienso qué hice yo aquel año, cuando aún no había tenido mi primer suspenso en Matemáticas. Aparte del Colegio, jugaría al fútbol ‑mejor sería decir jugué‑ en el parque, vería películas de indios y vaqueros y de El Gordo y el Flaco, de Abott y Costello, de Chaplin. Entonces no era necesario recordar porque a los siete años uno no recuerda sino que inventa. Los recuerdos son trofeos miserables a esa edad, los cambiamos por canicas o mechones de trenzas o barcos de cáscara de nuez o cromos. Estoy seguro de que fui feliz en blanco y negro. Ne existen los recuerdos en la infancia porque no hay memoria donde almacenarlos: es lo bueno de la niñez, que lo que no cabe en los bolsillos resulta superfluo o inservible. La vida a esa edad es pura magia. Me gusta escribir la palabra Franquismo: zigzaguear en la f, circular por la a como en los coches de choque, descender en la q, tomar las curvas de la s, clausurar la palabra con la o que es como clausurar aquella Época Infeliz e Ignominiosa en la que fui feliz a los 7 años con flores a María y todo eso. Franco y el Franquismo ensuciaron mucho España: los muros de medio País estaban tiznados con los rostros en blanco y negro del General a quien la Ceca de la Gracia de Dios convirtió en Caudillo y moneda de curso legal y la de José Antonio Primo de Rivera y los nombres de los Caídos por Dios otra vez y por la Patria y una parafernalia de estatuas y calles siniestramente dedicadas a los Héroes de la Cruzada. Había una angustiosa profusión de Mayúsculas en la escritura de aquella Historia Miserable y Mostrenca que no fue sino un Discurso Interminable y Farragoso, vacío de contenido, un largo Monólogo invariable desde el balcón de la Plaza de Oriente con el Prócer aupado a la prótesis de un escabel, un Boleto Premiado en la Tómbola de la Felicidad mientras cantaba Marisol. Escribo Franquismo y todo eso se borra, se extingue. Todo eso se pudre y muere. Que Se Jodan. Yo no podría conciliar el sueño en un piso situado en una calle denominada Queipo de Llano, por ejemplo: se me aparecería cada noche un Fantasma de Camisa Azul, Correajes, Botas Militares, Bigote de Cicatriz, Pistola al Cinto y Arengas Beligerantes. Soy muy miedoso, más por Estética que por ideología. Me dan miedo los Uniformes, hasta los de los Tunos como murciélagos que recorrían las calles de la España Universitaria de 1959 que ya no existe con sus clavelitos y de la que aún permanece una Cruz de 150 metros de altura y 47 de envergadura y que pesa más de 200.000 toneladas. La Historia del Franquismo tiene más Cifras que Letras: puede escribirse el (presunto) principio de esa Historia, 18/7/1936, el (presunto) final (20/11/1975) y rellenar el texto con el número de Muertos, el de los Seat 600, el de Turistas que llegaban de veraneo, el 2-1 a la URSS en el Campeonato de Europa de Fútbol de 1964, el de los Congregados en las Manifestaciones de la Plaza de Oriente, el del Porcentaje de Hanalfavetos, el de los Alumnos de los Seminarios, el del Sueldo Mínimo, el 12 de Octubre Día de la Hispanidad, el de los Mártires Caídos por Dios y por España, el de los Sonetos en Honor a Franco, el de los Componentes de la División Azul, el de los Hoyos que hacía el caudillo en La Zapateira, el peso de los Atunes que el Generalísimo pescaba a bordo del Azor o el concluyente número de Síes en cada Referéndum que el régimen franquista, perdón, Régimen Franquista, convocaba, el de Desaparecidos y Represaliados, del de los Seis Toros Seis de las Tardes de Domingo, el de los Hijos de las Familias Numerosas, el del Premio Gordo de Navidad de Doña Manolita, los afortunados de la Operación Plus Ultra, porque si intentas ponerle palabras a la Historia del Franquismo, te salen Joselito, Raza, el Cara al Sol, los Misterios del Santísimo Rosario, la Poesía de Pemán y otros Valores tremendistas: un bisbiseo de plegarias-torquemada que invita al silencio.  Me gusta pensar que cada 20‑N los nostálgicos del Franquismo se reúnen a media noche y Hacen Guardia Bajo los Luceros Impasible el Ademán con sus apolilladas Camisas Azules y cantan en voz baja cara al sol con la camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer y uno advertirá “piano, coño, que si nos descubren nos apalean”, arriba escuadras a vencer que en España empieza a. Miro las casas de enfrente y pienso quiénes las habitarían en 1959: seguramente, como yo, eran felices con la Costura, el Rosario, el Fútbol dominical, el reconfortante Vino barato, la Misa de 12 y el Pollo de los Domingos que era el Águila Franquista que comimos, malgrè nous, durante Cuarenta Años. Ahí están: el Yugo, las Flechas, 1959. Me acerco a la ventana del salón, la empaño con mi aliento y escribo una cifra: 1959. Cuando se borre ese año, unos segundos después de haberlo escrito, se desplomará la Puta Cruz de Cuelgamuros, se caerán los Yugos y las Flechas, desaparecerá para siempre la España de Palio y Pandereta. Qué Breves son los Valores eternos por la Gracia de Dios.

(De la novela E.A.B., elcercano.com)

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