El arte del puzle

Blog del escritor José María Pérez Álvarez, 'Chesi'

Mes: noviembre, 2014

Francisco López Serrano publica ‘El tiempo imaginario’ (Ed. Adeshoras)

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(Noticia extraída de adeshoras.com)

Ya tenemos en imprenta la nueva novela de Adeshoras, El tiempo imaginario, escrita por Francisco López Serrano e ilustrada por Norberto Fuentes. En ella se narra los acontecimientos y revelaciones que conducirán a un poeta neurótico a buscar la palabra capaz de demoler el universo. La novela puede leerse como una parodia del género de espionaje a la vez que una fábula metaficcional sobre los límites de la realidad y una metáfora de nuestro tiempo.

El tiempo imaginario es la cuarta novela publicada del aragonés Francisco López Serrano, un escritor todoterreno que además ha publicado poesía y cuentos, muchos de ellos premiados como los volúmenes de cuentos Los hábitos del azar, ganadora del premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en 2010, y Dios es otra, finalista del premio de narrativa Torrente Ballester en 2000.

Para el pintor aragonés Norberto Fuentes El tiempo imaginario es su primera incursión formal en el campo de la ilustración. En sus ilustraciones para esta novela traslada su fascinación por los objetos desechados y las historias que estos guardan. En total ha realizado seis ilustraciones, dos por cada una de las partes que componen la novela.

El tiempo imaginario se podrá adquirir muy pronto en librerías y a través de la página web de Adeshoras.

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PRESENTACIÓN EN MADRID

El viernes, día 28 de noviembre, a las 19:30, en la librería Enclave de Libros (calle Relatores, 16, cerca de la plaza Tirso de Molina), Javier Pastor, autor de novelas como Fragmenta, Esa ciudad y Mate jaque, se avendrá, amistosamente, a presentar mi novela Examen final. Y QDRS, que según Mariló Montero no se sabe lo que quiere decir pero yo interpreto como Que Dios Reparta Suerte: los ateos nombramos a Dios más que los creyentes.  Gracias a todos.

OTOÑO 1941

Tras un bombardeo nazi, en otoño, 1941, la librería Holland House (Londres) quedó en ese estado; y entre los escombros, muchos libros resistieron y tres heroicos lectores rebuscan con insólita esperanza entre los anaqueles.

Librería

Capítulo de la novela EXAMEN FINAL (Ed. Trifolium)

Al llegar a casa, una Erótida triunfal te muestra el cadáver de Marcela sobre una hoja de periódico. Un certero escobazo, aclara. Te cagas en la ecologista victimaria. Piensas si en el instante de morir una cucaracha verá pasar toda su vida como dicen que les ocurre a los humanos. Sus escondrijos, sus comidas, sus cópulas, las irritantes luces nocturnas. Su quietud, sus apresuradas carreras. Su tranquilo bienestar. Los roces de sus antenas. Las suelas que esquivaron. ¿Cuánto tiempo vive una cucaracha si no la aplastamos, si no la envenenamos? ¿Habrá dejado una familia que ahora invada el piso, que reclame venganza? ¿Qué pasa con una cucaracha cuando muere? ¿Habrá un cielo, un infierno para los ortópteros? Qué complicada es la vida. Ojeas la entradilla del artículo sobre el que yace Marcela. “Un papel activo de Europa es crucial para que la democracia termine triunfando en la zona.” Hace tiempo que no lees los periódicos así que no desentrañas el mensaje. Papel activo, Europa, democracia, zona. Dicen que el mundo anda revuelto por ahí fuera. Te importa más el cadáver del bichejo que semejante faramalla. Panza arriba Marcela, contemplas el vientre rojizo, las antenas filiformes, las seis patas ya inservibles. Las alas, los rudimentarios élitros y una especie de masilla que le brota del abdomen: su alma animal. Erótida te pregunta qué miras con tan grave atención. Eso dice: tan grave atención. Como ella miraba los cuadros de Paolo o los genitales de Harris. ¿Por qué la mataste? Estás loco, comenta, ni que hubiera asesinado a un ser humano. Europa, democracia, Marcela. Éste es un día triste para ti. Ella repite que estás loco, que no serás tan imbécil de meter una cucaracha en tu próxima novela si llegases a escribir una próxima novela, Franz, y se ríe. Tardas en comprender lo de Franz, en asumir la mala baba de Erótida. Aquel día, en vez de Aline, debiste haberle cantado Santo es el Señor, así no hubieseis follado y Marcela seguiría viva. Yendo y viniendo por el piso, Franz, comiendo las migajas que abandonabas en las esquinas, Franz. La soledad ahora será intolerable. Proyectas algún tipo de venganza contra tu mujer que envuelve el cadáver de Marcela, hace una bola con el periódico y lo deposita en la basura. Sí, orgánica. Después se lava las manos en el fregadero. Sic transit gloria etcétera. Y recuerdas a Gloria Amandi, la segunda mujer con la que le fuiste infiel a Erótida. Y recuerdas el vino de amandi, vas a la bodega y a falta de amandi, descorchas una botella de El Pecado de 2005, mezcla de mencía y caíño, 98 puntos sobre 100 de (el mítico) Robert Parker. Parker es a los vinos lo que Colmenar a la crítica literaria: eso que llaman gurú. (Hay que ser gilipollas.) Prescindes de cualquier ritual y sirves dos copas. Le entregas una a Erótida. ¿Ahora quieres envenenarme tú por haber matado a Marcela?, pregunta sonriendo. Creo que estoy empezando a odiarte, Erótida. Pero no lo dices, Franz, sólo dices que el vino es demasiado caro para estropearlo con veneno. Mañana, cuando despiertes, serás el de siempre, Franz: un ortóptero con apariencia humana. “Por lo demás, se sentía relativamente a gusto. Bien es verdad que le dolía todo el cuerpo, pero le parecía como si los dolores se fueran debilitando progresivamente y, al final, desapareciesen por completo”, escribió el verdadero Franz, el único Franz.

EXAMEN FINAL

Último aviso: mañana, viernes, día 7, a las siete de la tarde, en El Cercano (Cardenal Quevedo, 20, al lado de la librería Tanco), Juan Tallón y Xan Arias, editor de Trifolium, sostendrán mi timidez en la presentación de mi novela Examen final.