LIPOGRAMA EN U

por Chesi

(El DRAE define lipograma como un “texto en el que se omiten deliberadamente todas las voces que contienen determinada letra o grupo de letras”. El ejemplo canónico, a mi entender, es la novela de Georges Perec La disparition, en el que no aparece la letra e y que fue traducida al español con el título de El secuestro, donde se omite la letra a a lo largo de sus casi 300 páginas. El humilde ejemplo que sigue, es un lipograma en U, un texto breve donde no aparece dicha vocal. No es más que un simple ejercicio de ocio).

Para advertir la sagacidad de la hermana mayor, Ángel la sometería a la añagaza: pondría en evidencia si era o no tan inteligente como decía ser. Vanidad de chicas, pensaba el hermano. No sería capaz de salir airosa de semejante trampantojo. Él debería tramar algo, algo de carácter demoníaco, algo para determinar de forma tajante si en efecto Ana podía catalogarse como sabia o necia. O mezcla de ambas cosas, a saber. Ya estaba harto de tanto coeficiente de inteligencia, de tanta preparación, de tantos libros leídos. Iba a ver semejante inocente cómo no lograba desenredar la trama del laberinto tendido por el hermano menor. Vamos a verlo, hermanita, vamos a verlo. No siempre iba a ser ella la campeona de todo: sagacidad, inteligencia, entendimiento. Estaba harto de tantas felicitaciones como se llevaba ella, la inefable Ana: jamás erraba en las opiniones emitidas. Asco le daba. ¿Asco? ¿Sería acaso envidia? Él debía proyectar algo, bajo la apariencia de insignificante entretenimiento, para desarmarla, para dejarla en evidencia, para vencerla. Sin ensañarse, claro, pero lo indispensable con el fin de hacerle ver el límite exacto del conocimiento tan ampliamente alabado por todos. No era imbatible ni, menos todavía, ilimitado. Ya te enterarás, niña mía. Varios de los parientes opinaban: esta chica es tan inteligente y tan lista como nadie de la familia. Yo tenía la obligación de hacerles ver el error, el enorme error cometido con tales reflexiones. Panda de necios. Tramaría el plan decisivo, les haría comprender a todos los fallos de la teoría tan poco reflexionada. Para demostrar lo ya sabido por él: ella no era tan brillante como otros la creían. Trazó el plan en largas tardes de verano, en noches de otoño tristes como bombillas apagadas: nada debía fallar, nadie debía interponerse en el proyecto de fracaso para obtener la finalidad de tantas artimañas. Ella, Ana, dejaría de ser la estrella familiar, el centro de la galaxia de sangre y carne y legados transmitidos de generación en generación. Ángel estaba preparando la más feroz de las venganzas. Y la llevaría a cabo, sin complejos.

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