LAS FRONTERAS

por Chesi

En el año 1974, Georges Perec publicaba un pequeño libro titulado Espèces d’espaces (Galilée) que la editorial Montesinos imprimió en 2007, Especies de espacios. Con esa tendencia a la enumeración reiterativa de ciertos textos de este escritor francés (La vida instrucciones de uso, El hombre que duerme, Tentativa de agotamiento de un lugar parisino), Perec escribe acerca de cosas simples, cotidianas, que con frecuencia nos pasan inadvertidas: las calles que recorremos, los barrios en los que nos movemos, las habitaciones donde transcurren nuestras vidas. Perec opera de menos a más y va desde “la cama” hasta “el espacio” deteniendo su mirada inteligente en la habitación, el apartamento, el inmueble, la calle, el barrio, la ciudad, el campo, el país, Europa, y el mundo, con ese afán lúdico común a autores del OuLipo y no muy ajeno a algunos textos de Cortázar (por ejemplo, Historias de cronopios y de famas). Al hablar del país, se detiene en el acápite Fronteras y señala lo siguiente: “Las fronteras son líneas. Millones de hombres han muerto a causa de estas líneas. Miles de hombres han muerto porque no consiguieron franquearlas: la supervivencia pasaba por franquear un simple río, una pequeña colina, un bosque tranquilo: al otro lado (…) estaba el país neutral, la zona libre…” Ese fragmento me sonó dolorosamente familiar, tristemente actual. Tal vez peligrosamente premonitorio del futuro que nos aguarda.

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