EL DEÁN Y LA MUERTE (V DE V)

por Chesi

V El canónigo subió hace unos días para despedirse. Ahora que Emilia había muerto abandonaba el piso y se iba a una residencia sacerdotal, que debe de ser uno de los lugares más siniestros que existen, como una fosa común. Un camión de mudanzas trasladó la iconografía religiosa que ornamentaba cada rincón de su casa. No quiso entrar; se limitó a agradecerte tus desvelos con el cadáver de la fallecida, a decir que cuando despertó de la borrachera creyó ver a un ratón en el dormitorio que o bien era una representación del pecado o una alucinación producida por la inmoderada ingesta alcohólica y que nunca olvidaras, nunca, que todas las personas en la vida tienen un papel que cumplir, por secundario que parezca. No le hiciste caso al charlatán porque la trascendencia es asunto de imbéciles.

Meses más tarde te encontrarás con el deán en la calle: iba en silla de ruedas y llevaba la perenne bandeja de dulces sobre los muslos. Había sufrido un ictus. Dios me está llamando, dijo. Como nos llamará a todos. Y a usted también, añadió profético. Aceptó tu invitación y entrasteis en un bar. La proximidad de la muerte ha variado sus hábitos de asceta y ahora zarrapastra un hedonismo otoñal: sustituye el té antañón por una copa de coñac que te hace evocar la muerte de Margarita de Carintia y Tirol, la santa puta. Cuando llegué al tanatorio, dice, no había nadie. Nadie. Ni un miembro del cabildo. Silencias que tú velaste el cadáver durante horas lentas y tediosas. Suelta un latinajo, que es lo que se espera de un ensotanado cuando habla del más allá que eres incapaz de situar ni en el tiempo ni en el espacio. Después lamenta el fallecimiento de un tal Carlo Maria Martini al que no te cupo el honor de conocer y exige la segunda copa para explayarse: las recientes filtraciones en el Vaticano son el síntoma del estado de podredumbre de la iglesia católica a la que pertenezco aunque si allá por 1979 aquello era un nido de víboras hoy es una casa de putas en manos de un santo padre timorato achacoso e incapaz de desenquistar a una iglesia atrofiada que pierde fieles pese a esos circos multitudinarios que puntualmente le montan al Papa para que no perciba la realidad y en los que unos extraterrestres corean aquello de Benedicto Equis Uve Palito (los números romanos son una puta mierda, te dices) qué vergüenza cuánta decadencia humillante para descender del y volé tan alto tan alto que le di a la caza alcance o ese no sé qué que quedan balbuciendo a lo de equis uve palito si cuando murió Juan Pablo II el torpe palomo ciego del espíritu santo se hubiera posado en un hombro del gran Martini la iglesia hubiera tomado una deriva acorde con los tiempos que corren pero -tercer coñac- ya ve usted la patulea cardenalicia debatiendo acerca de la virginidad de María el matrimonio como ámbito de la procreación la murga con los homosexuales la familia tradicional y el misterio de la santísima trinidad patrañas que no interesan a nadie coño que nos estamos cargando un chollo que nos costó siglos levantar y vamos a quedarnos con el culo al aire tribulationes cordis mei dilatatae sunt si Platini perdón Martini hubiera empuñado el báculo de Pedro con su mano firme y su visión de futuro la iglesia se hubiese incardinado en una sociedad que le da la espalda porque no la percibe como solidaria con sus problemas y sus necesidades y este Papa carece de cuajo para emprender la fatigosa empresa del aggiornamento, ¿qué opina usted?, y tú estuviste de acuerdo con casi todo, así que se despidió, en la calle hizo sonar la bocina del vehículo y enfiló la acera de la avenida, embrague, curva a la derecha, tercera, cuarta, quinta a fondo, Fangio. También esto lo ignoras -tú y tu manía de no leer diariamente la prensa-: el Reverendísimo Don Carlos Ugarte Sieiro, Deán de la Catedral, Durmió en el Seno del Señor diez días más tarde, Descanse En Paz y lo de siempre: Jehová es mi pastor; nada me faltará (Salmo 23).